lunes, 27 de octubre de 2008

El verdadero protagonista.

La literatura como ciencia abarca un cierto campo teórico de conceptos predeterminados que facilitan su estudio. Pero como “ciencia social”, estos conceptos son creados por el hombre, inseparable de su subjetividad, imposibilitado de ser totalmente objetivo. Rodolfo Walsh, en un impulso subjetivo, lleva el concepto teórico de “pacto de ficción” a la praxis en la Realidad, para que pactemos una nueva interpretación del concepto de protagonista.
A través de una disociación, distingue entre el “vulgar” protagonista que interpreta la obra y el “verdadero” protagonista, a quien esta dirigida la obra. Refiriéndose con el criterio de “verdadero” a quien debe “protagonizar” o “actuar en” la Realidad. Es un protagonista en potencia, oculto tras la trama y esperando ser “descubierto” por sí mismo, mediante la lectura.
En la dicotomía Realidad - ficción se dice encontrar la diferencia entre Periodismo y Literatura. Pero también podría plantear se como (intento de) objetividad - subjetividad (permitida), si tomamos al hombre como medida de la Realidad y teniendo en cuenta que las producciones de ambas disciplinas brotan de “puño y letra” del hombre.
El sujeto pensante e individualizante de las cosas está implícito en todo lo que sea de su creación. Rodolfo Walsh, como creador de “Operación Masacre”, se escapa de todos los moldes literarios a través de una subjetividad que desarrolla en un narrador testigo-protagonista.
A través de los sentidos, no solo agrega tintes literarios a su discurso, es decir, hace Literatura; sino que además, permiten conocer la verdad de los hechos, es decir, hace Periodismo.
El desarrollo de un empirismo exacerbado por el cual su investigación progresa a través de la experiencia, en la formación de un testigo – protagonista, generan el lazo de unión entre Periodismo y Literatura, lo que algunos llaman no – ficción.
Sin entrar en detalles de si es correcta esta denominación o no, podemos plantear, como esta tendencia empirista es perceptible en el narrador de “Operación Masacre”, que se niega como omnisciente, solo conoce a través de la evolución del libro y de la investigación y permite la aparición del auténtico protagonista.
Nadie más que la Sociedad, presente en el lector que va leyendo el libro y cree el mismo ir creciendo en el saber de los hechos y encontrando las coincidencias en la investigación juntamente con el narrador – autor. El autor ofrece los datos para que la Sociedad se “descubra” como auténtico protagonista de la Realidad, dejando implícito su espíritu revolucionario de concientización.
El constante develamiento de hechos referentes a una realidad caótica, de reacciones bruscas y diálogos mezclados entre la formalidad militar y el grotesco humano, llevan al lector a sentirse sorprendido y confundido, deseando que aquellas solo sean palabras en un papel, negando el hecho como verídico. La sola afirmación de que esto alguna vez pudo haber ocurrido pone la piel de gallina y hace perder las esperanzas en la construcción de una sociedad digna.
Mas hay una evolución en el lector durante la lectura del libro. Este conoce desde un principio la veracidad de los hechos, y se deja engañar por los tintes literarios no solo para enamorarse de cada página de la novela sino también para descreer aquello que se esta denunciando. Luego, la suma de hechos dentro de una secuencia narrativa cronológica y espacial, fechas, horas y descripciones de lugares, los nombres y la sumatoria de testimonios, hacen que el lector madure, se concientice y crea cada detalle de aquello que Rodolfo Walsh no solo investiga sino, a la vez, relaciona y arma conexiones, a la par de todo un Sherlock Holmes.
Rodolfo Walsh nunca perdió las esperanzas en la sociedad de su tiempo. A través de la publicación de su libro intentó denunciar lo ocurrido para que pudiera ser tomado como una enseñanza de nuestros errores. Y pudiéramos como sociedad argentina que somos superarlos y superarnos.

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