lunes, 27 de octubre de 2008

Pequeño espacio para el arte




Por Leticia Flores, Carina Santiago, Cynthia Bravi

La última presentación del ciclo “Paños menores” se exhibió el pasado domingo 19 de octubre en la fundación cultural Mirabile, ubicada en David Luque 396 en Barrio General Paz. Se trata de una muestra que refleja lo “íntimo” de artistas argentinos reconocidos.
Mirabile surge como un espacio de arte para compartir las producciones de artistas plásticos de poca trayectoria. Este ámbito cultural se fue ampliando día tras día, hasta convertirse, un año después, en fundación. A cargo de tres licenciados en artes plásticas: Natalia Sánchez, Mariano Izquierdo y Lucía de Martis; se ofrecen producciones individuales, talleres de arte durante la semana y además dos muestras por mes, cada 15 días aproximadamente. Entre estas dos instancias se turnan la de artistas jóvenes, con el objetivo de promocionar y difundir las obras de estas autores no reconocidos; y la de artistas conocidos en su intimidad.
La muestra presentada el pasado sábado 18, domingo 19 y lunes 20 de Octubre de 18 a 20 hs. en Mirabile, fue la última de un ciclo que lleva el nombre de “Paños menores”.
“Paños menores” fue dirigido por Rubén Menas, ayudado desde los colaboradores de Mirabile. “Se refiere a lo íntimo” fueron las palabras de Lucía de Martis, cuando nos explicaba la propuesta de esta exposición. Consiste en que artistas del país, reconocidos por sus obras, “muestran su lado que no se conoce”. Como por ejemplos, trabajos que fueron desechados o presentaciones de arte al que no se dedican comúnmente.
En esta oportunidad, los nombres escritos al pie de cada obra fueron Marcos López, Pablo Baena y José Landoni. El primero es el famoso fotógrafo, en cuyas obras rondan “El mártir” y “La última cena”. El segundo, docente en la Universidad Nacional de Córdoba; y el tercero, reconocido escultor cordobés, se animó a mostrar como dibujante y pintor.
Crónica de intimidades. 19 horas del sábado a la tarde. Cruzamos la ciudad para arribar a barrio General Paz. El sol brilla tenue pintado sobre el margen de la cúpula celeste. Ya se ven los primeros rasgos de la noche. Atardecer que nos arrebatará el cambio de horario en la velada nocturna. Una casa de dos pisos y fachada clásica se identifica como el 396 de la calle David Luque. Más arriba del punto de fuga, sobre la pared blanca del frente reza en un cartel rojo “Mirabile”, y en letras más pequeñas “espacio cultural”.
La puerta esta cerrada y tras tocar el timbre aparece una joven vestida de blusa roja y pantalones oscuros. - ¿Subo no más?- preguntó con tono de amateur en cuestión de visitante de galerías de exposición.
Veinte escalones que dan a un pequeño hall en el segundo piso, de donde se bifurcan tres habitaciones de no más de 6 m2. Cada una dedicada a un artista diferente, cada una guardando un secreto de intimidad por descubrir.
La primera sala de la derecha deja entumecido los sentidos a primera vista. Un cartel gigantesco con la palabra “retrospección” en color dorado configura el origen o idea principal de un “Brain Map”. diseñado por el famoso fotógrafo Marcos López. A través de las obras presentadas y la utilización de la misma pared de la habitación, con alusiones a fechas y simbología para la reminiscencia (icono del mundial), el autor configuró una autobiografía de su carrera. En su intimidad nos revela la parte previa de su producción; muestra como arma las fotografías, bosquejos de ideas por concluir y presenta polaroides, donde pueden verse claramente las pruebas en contraposición a la obra final. Por último, se exhiben dos obras inéditas. Una escultura de su famosa fotografía “El mártir” y una pintura. Esta última, alumbra en connotación realista cuando con la pared juega la continuidad hacia las torres gemelas, un avión recto hacia ellas y al costado un barco derramando petróleo sangriento.
La sala siguiente se desprende del mundo real para demostrarnos una intimidad llena de pulsiones sexuales y obsesiones hacia las curvas femeninas. Dibujos de desnudos, un autoretrato en fotografía, nos dejan ver una concepción de intimidad profunda y arraigada a la sexualidad del artista José Landoni.
Por último, Pablo Baena nos deleita con obras no publicadas, jugando con los colores o las formas. Una secuencia repetitiva de la misma dama, al estilo Pop Art, pero cuyas variaciones de rostro, vestimenta y colores parecen demostrar diferentes estados de ánimos del enunciador de este mensaje artístico. Cerrando la exposición en esta habitación una pintura de tamaño considerable, jugando con las escalas del verde y el azul. Un ermitaño solo en medio de los andes, viendo televisión. Un juego de absurdo.
Descubriendo la intimidad. A primera vista lo primero que podemos pensar de esta exposición es que esta haciendo una muestra de obras de niños de jardín de infantes. Pero lo que hay que tener en cuenta, y esto es lo interesante de la propuesta, es que “Paños menores” nos conecta con la parte más íntima del artista.
¿Cómo hacer para empezar una verdadera obra de arte? Estos profesionales nos revelan el secreto a partir de los primeros bosquejos creados o las primeras fotos tomadas sin editar. El paso a paso de cada obra tiene una magia inigualable. Cada joven pintor, fotógrafo o escultor devela el desarrollo de su creatividad mediante la misma persona dibujada representando distintos estados de ánimo, o la foto de un lugar mientras juega con la luz y hasta los garabatos realizados que permiten llegar a una bella escultura de alambre. No hay que quedarse solo con el “simple golpe de vista” hacia el trabajo realizado, hay que detenerse y mirar más allá. Con el paso de los ejemplares se va construyendo el sentido real de la obra. El espectador se va inmiscuyendo en la realidad, y todo a través de cuadros que retratan a periodistas mediatizados, la globalización representada por un televisor en el medio de una montaña, hasta volver a las raíces con “La última cena” argentina.
Estar allí fue ponerse en contacto con lo más privado del autor, pero a su vez con la realidad. Que por más brusca que parezca, a través de las obras en exposición daban una sensación placentera. Por el sólo hecho de que “quedaba lindo”.
Este espacio dedicado a los artistas amateurs destaca el esfuerzo y proceso que transitan estas personas para llegar a su creación y éxito final. No hay que subestimar a la gente joven por no seguir un orden clásico. Ellos apuestan por la creatividad frente a todas las cosas.

No hay comentarios: